dilluns, de març 09, 2009

Me gusta cuando callo porque nunca lo hago.

No lo escribo
porque la tinta lo hace más cierto
porque impone disciplina a mis pensamientos
porque ante tu sonrisa necesito dudar
de lo que siento.
No te lo digo
porque ya te lo contó mi noche al derrumbarse
porque se diluye mi fuerza entre el hielo de los vasos
porque tu piel ya lo intuye
y prefiero tu instinto a mis palabras.
Me lo prohibo
porque aprendí a tener miedo de tu olvido
porque ya no me quedan pies para tropezar con esta piedra
porque cuanto más te alejas, cuanto más me lo prohibo
más te instalas en mi cabeza.