dilluns, de gener 12, 2009

Dulces señuelos


De acuerdo, me rindo. Tú ganas. Voy a dejar que me des una lección con tu risueño silencio, con esa indiferencia tan bien ensayada. Total, es domingo por la noche y mañana quiero ir a trabajar sin la pelusa del recelo pegada entre los dedos. La verdad es que prefiero que te duermas pensando que eres una gran estratega y que ganaste por fotofinish sobre la delgada línea del cabreo. Quizá tengas razón en todo lo que no has dicho. Quizá si no lo hablamos nunca habrá sucedido.

1 comentari:

Laia ha dit...

Aunque guardemos silencio no se pueden negar según que hechos, ni ocultarlos, que és aún peor.