diumenge, de desembre 14, 2008

.. 4 horas viéndolo venir ...




La ciudad lo anunciaba exhibiendo una pereza emocional más delirante que la mía. La tarde de domingo se escurrió sin hacer mucho ruido, discretamente.



Yo: impávido. Perdiendo el tiempo. Consciente de perderlo como si fuera una forma de invertirlo.



Mientrastanto, desde mi piel hasta tus pasos, desfilan ejércitos de besos.



De dulces y tiernos besicos.