diumenge, de novembre 23, 2008

Un sábado por la noche...

Un sábado por la noche solo. Mi sofá, mi guitarra, mi cerveza, mis cigarillos (shhhh: yo no fumo).

Un sábado por la noche sin risas ni ruidos. Solo. Una especie de debate entre la vagancia y el romanticismo, un homenage a la nostalgia sin tristeza. Un ensayo de bajona sin motivos, por no tentar a la suerte: dicen que olvidarse de la pena es como llamarla a gritos... Pues me acuerdo, me acuerdo.

Un sábado por la noche en el vértice de la balanza escuchando detalladamente los alegatos del enfado y la decepción. Nunca se me dió bien diferenciarlos. Tienen buenos argumentos pero nunca presentan pruebas. Uno se acostumbra demasiado fácilmente a que le traten bien y acaba por confundir los obsequios con las obligaciones.

Punto y aparte. Sí. Cuando me enfade te lo diré (si es que cuando eso pase no te das cuenta. Aunque lo dudo). Y sí. Se que me sueltas esta subjuntiva porque aún no sabes descifrar ese estraño brillo mate que derraman mis ojos. Lo he visto en los tuyos. Dudas y haces bien. No sabes si preguntarme porque no sabes si sabré responderte. Siempre optas por la opción más económica. A menudo (y no sé porque te lo cuento) uno no sabe la respuesta a una pregunta hasta que ésta no se formula. Quizás. Quizás no existan las respuestas hasta que no se fabrican las preguntas ¿La verdad? No lo sé. Nunca me lo había preguntado.

Pero dedicar un sábado a la soledad, dedicármelo a estar conmigo, sienta bien. Ahorro metáforas sobre tiovivos y árboles y bosques.

Un sábado por la noche solo, catando el olor a ducha que rezuma el corredor, el ensayo de inminente seducción que tus gestos apenas disimulan y las palabras, escasas. Resuelves con una sonrisa que no puede evitar conmiseración (mi simulacro de tristeza parece ser bastante sólido!) y te deslizas en la noche como quien salta de alegría de puntillas por no ofender.

Un sábado por la noche solo, sólo.
Antes de que cierres la puerta me retiro a deliberar: de los cargos de decepción infundada involuntaria me declaro



CULPABLE.



PS: El delito conllevaba una pena de 48 horas de arresto domiciliaro sin fianza. Los cumplí. Soy un hombre que lucha por rehacer su vida. No me estigmaticen por mi pasado. Estoy completamente rehabilitado. De momento.


Corolario: Decepcionar debería ser un verbo reflexivo. Pero es más bien visceral.
Las personas no decepcionan, tienden a decepcionarse. Soy una persona.

3 comentaris:

TENDER EPITHELIUM ha dit...

Me estaba resistiendo, pero no he conseguido resistirlo...

CASUALmente, este findesemana me he tocado volver a parafrasearme por enésima vez ESTE corolario y para variar, esta vez tampoco he conseguido tatuármelo a fuego, tan solo pasa de largo de mi memoria.

Lo único que conseguí fue volver a padecer los síntomas del síndrome de estocolmo. Pero, por suerte, la rehabilitación tarda solo 600 kms. en surtir efecto.

Eso sí, también por CAUSAlidad, he vuelto a "misarte"

El veí de dalt ha dit...

Però si els dissabtes a la nit estan fets per estripar-los!

Clémentine ha dit...

Los sábados por la noche, a solas, restauran la mente. Aunque no hay que abusar...

me encanta leerte, y me encanta la última frase.