dijous, d’octubre 02, 2008

A chorro...


A chorro, sin tiempo, sin el ritual pertinente y en una lengua que nunca hablamos. Por gastar el tiempo que mi motoconductor me impone y mi vagancia asiente (el autobús me cansa por la tarde). Me esperan ritmos a palmas, ensayos tímidos de música para aprendizes, como yo. Volveré al sofá a cenar una ensalada y una Voll Damm y sé que de una forma etérea echaré en falta tu mano caracoleando mi cabello. Procuraré encontrar la justa medida para no quitarle belleza ni añadirle problemas: oleré mis sábanas y dormiré desnudo.