dimecres, de març 19, 2008

Depilación lingual


Permíteme que sea tan mezquino como para contar lo que siento sin invertir en filtros ni eufemismos, sin ser educado, sin preocuparme por si algún día me lees y aún puedo herirte. Permíteme que odie tus risas sin avergonzarme, ni dar explicaciones, que te niegue el habla si me apetece.


Mírame a los ojos y entiende que no quiero saber que eres feliz. No quiero saber que pasas las noches con él dónde las pasaste conmigo, que le besas, que le miras, que le hablas al oído como hacías conmigo. Prefiero alimentar con ignorancia el silencio de mi imagianción sin saberte en ese teatro dónde al final no fuimos, sin pensar contigo cuando me hablan de París.


Permíteme que no te mienta, que no engañe a mis deseos por querer ser un buen tipo, puro, justo y legal. Ya no te amo, pero recuerdo haberlo hecho (demasiado, juzgo ahora). Quisiera recordarlo con una sonrisa, pero me invade el rencor, me desarma la envidia. Te odio. Te odio porque en mirarte veo todo lo que te di, lo que perdí, lo que ya no soy porque ya no estás conmigo.


Y no pido perdón. Al fin (como diría Sabina) ¿Para qué? Si ya no te importa.

3 comentaris:

Joana ha dit...

No oblidis que si vius enclavat en el passat no viuràs el present.
Gràcies per passar per casa, gràcies per ser-hi!
Una abraçada!

TENDER EPITHELIUM ha dit...

Me tapo los oídos para no ver tus sonrojos de pura cobardía, para no notar tus esfuerzos para parecer amable con los demás menos conmigo, evito pisar tus madrigueras en las que no logras esconderte.

Querría ignorarte pero mis elucubraciones no se callan y, atrevidas (!), se empeñan en hacerme sentir mal, pero mientras oigo tu silencio que grita total indiferencia, me río, porque no te creo. Quizás los ovnis de Antònia Font se han pasado por aquí y han dejado un cráter para siempre, pero, como ellos dicen, “Alegria”!!!!!!!

Laurita ha dit...

Si del amor al odio hay un paso, del odio al amor debe de haber lo mismo. Cada final, lleva un principio en su interior.
La autocompasión, los reproches y el lamento pueden llegar a convertirse en un modo de vida. La realidad es una ilusión, está viva en los ojos del que la mira. No dejes que el odio te impida ver mas allá, no permitas que te ate con su cadena de plata y termines siendo un necio demasiado ocupado con sus quejas como para hacer algo al respecto. He mirado en el interior de tus ojos y he visto la belleza y la vida que esconden, ahora debes verla tu, debes creerlo tu ...